Mensaje de Navidad

Mensaje para La Nueva Tierra por Yeshua

Yeshua Mensaje de Navidad
Hay cosas que siguen en nuestras vidas porque no les damos permiso de terminar. Yeshua nos invita a aprovechar la Navidad para hacer un hermoso ritual que nos permita decir adiós y dar la bienvenida a algo más.
Pilar Acevedo
Yeshua
22 diciembre 2014

¡Shalom mis amados hermanos!
Yo soy Yeshua.

¡Ah! Navidad de 2014. ¿Quién diría?

Cómo ha cambiado el mundo ¿no? Si tan solo tuvieran mi perspectiva lo sabrían. ¡Cómo ha cambiado el mundo! Sueno como viejito cuando digo eso pero, piénselo un poco, después de todo tengo más de 2000 años.

Tengo que mirar a mi alrededor y ver qué hermoso es su mundo. Es diferente al que yo caminé y es hermoso.

Lo he dicho antes, es un lugar hermoso y ustedes son hermosos. Sí, ya sé que no se reconocen como hermosos y de hecho, la palabra les incomoda un poco. Pero es sólo porque no se dan suficiente crédito. El mundo es hermoso porque ustedes lo son, éstas son sus creaciones. Su espacio, el lugar en donde habitan. ES porque ustedes SON. Y no se dan suficiente crédito por esto, no se dan suficiente amor.

Si supieran que todo esto tan interesante que han estado escuchando a lo largo de tantos años y tantos mensajes es sencillamente amor. Podríamos reducir todas éstas lecciones milenarias a sólo eso, ¿no? Amarse a ustedes mismos. Sólo eso. A amarse. A darse un voto de confianza, a reconocerse. Y me encantaría que lo que sienten ahora se lo llevaran y lo sostuvieran todo el tiempo que puedan. Esta sensación de “estoy bien conmigo, amo lo que soy, amo mi vida, amo mi presencia”.

Tienen esta idea loca de lo que debería de ser su vida para ser perfecta y no ven la perfección en la vida y en el ser que ya son.

Mis queridos, queridos hermanos. No alcanzan a ver toda esta luz que son para otros, pero también para ustedes mismos. No alcanzan  a reconocer qué importante es esta vida, todo lo que en esta vida han hecho ya. Incluso cuando ha parecido que han tenido momentos difíciles, estos han tenido un propósito. Y son esos momentos los que cambian la vida, los que dan nuevas oportunidades.

Si tan solo no resistieran el amor de todo lo que son, reconocerían esas oportunidades. Reconocerían esos cambios como algo que han elegido ustedes. Este es el mundo de los Maestros y es extraordinario ver cómo ahora, a pasos agigantados están reconociendo su maestría en todos los niveles.

No se dejen engañar, ni siquiera aquellos que se dicen muy creyentes en los dogmas y en las iglesias están en el mismo lugar que estaban antes. Todos están cambiando. Sé que a veces tienen sus consideraciones cuando hablan con otras personas. Cuidan sus palabras para no ofender sus creencias. Sepan que están listos para escuchar, aún si lo hacen dentro de sus propios términos.

Pero es Navidad ¿eh?, así que ahora van a celebrarme mucho ¿no es así? El nacimiento del niño Dios. Es encantador, yo ni siquiera nací en estas fechas pero está bien. ¿Sabían que cuando yo era pequeño y todavía no había cambiado el calendario por mi culpa, en estas fechas lo que se celebraba era el nacimiento del sol? En esta fecha había una celebración de todas maneras. Era el momento en que se celebraba, con la noche más larga, el final de un año y el inicio del siguiente. Con el nacimiento del sol.

Era una fiesta pagana claro, no una fiesta judía, pero era importante para todos porque todos los ciclos empiezan y todos los ciclos terminan. Son ustedes los que no reconocen eso en sus propias vidas. Todo el tiempo, cada día que empieza es un ciclo que empieza y que termina.

Hay cosas que parece que no se “acaban de acabar” porque creen que van a continuar al día siguiente. No les dan permiso de terminar su ciclo. Se les olvidan esas pequeñeces. Los ciclos son para eso, empiezan y terminan. Todas las experiencias, las hermosas y las amargas, empiezan y terminan. Dejen que su experiencia sea un constante devenir.

El mundo antiguo lo reconocía, al menos en los ciclos de la naturaleza, ustedes no mucho. Buscan tanto esta permanencia de las cosas que se olvidan de darles fin, de tomar esa respiración y permitir que se vayan. Hay cosas que siguen en su vida porque no se atreven a terminarlas. Ciclos de carencias, ciclos de malas relaciones, ciclos de malos trabajos, ciclos y ciclos y ciclos que pueden llegar a su fin si tan sólo les dicen “llegaste a tu fin, transfórmate en algo diferente”. Dale a esos ciclos el permiso de acabar para que puedan transformarse.

Lo que no les dijeron, pero se los digo yo, es que cuando algo tiene permiso de terminar, finalmente lo comprenden. Nada queda sin ser revelado. No hay misterio alguno que quede sin ser revelado ¿sabían eso? Está ahí, escrito en algún lugar de sus escrituras sagradas. Todo está escrito, nadie toma nota de ello, pero todo está escrito. No hay un solo misterio que no tenga su respuesta; que quede sin revelar. Todos, los misterios de toda su vida, todos sus misterios se revelarán. Pero tienen que darles permiso de que así sea, tienen que darles la oportunidad de terminar.

Así que yo les digo, ¿qué ciclo en su vida llega ahora a su fin?

Aprovechen sus fiestas. Nada más hermoso que las fiestas para celebrar y hacer un ritual y decir “este ciclo llega a su fin, el nuevo ciclo empieza ahora”. ¿A qué le van a dar la despedida? Ya se les están ocurriendo algunas cosas ¿verdad?  ¿A qué le van a dar la despedida? Pero tienen que de verdad darle permiso de terminar.
 

Y yo les prometo que en los próximos meses del año descubrirán todo lo que eso contenía y verán iniciar el nuevo ciclo. Hay cosas, personas y situaciones en su vida que siguen dando el mismo servicio de siempre porque no saben que ya acabaron de estar ahí. Sí, son ustedes quienes tienen que dejar ir aquello que ya no está bien, que ya no es apropiado. Aunque sólo sea por cansancio. Hay cosas que ya dieron su servicio en su vida, ya no tienen por qué sostenerlas.

Hoy estoy frente a seres humanos nuevos, son como una nueva raza, no existían antes de ahora. Nada de lo que son hoy ha existido en el planeta de la misma forma antes. Son completamente nuevos y lo que era viejo, ya no les sirve más.

Por eso, yo les digo, es momento de que cierren algunos ciclos, que los dejen ir. Que se dejen ir, ¿vieron?, que se dejen ir, que dejen que se cierren. ¿Ya se les ocurrió qué se va a cerrar en sus vidas? Háganlo como un pequeño ritual de Navidad, ¿qué les parece? es un buen momento. Estas cosas necesitan tener su ritual, tener su fin. ¿Por qué es importante el ritual? Los rituales son importantes porque hacen eco en su conciencia, les permiten decir adiós a algo y dar la bienvenida a algo más. Una nueva vida, un nacimiento, es muy bonita forma de representar algo nuevo ¿no? Así que háganlo.

Acabo de decir públicamente “denle la bienvenida al niño Dios”. El niño Dios está dentro de cada uno de ustedes. Ustedes son un niño Dios. Lo dicen en sus iglesias y suena verdaderamente lindo excepto porque creen que el niño Dios soy yo. Pero yo dejé de ser niño muy rápido y de cualquier manera no es a mí al que deben dar la bienvenida.

Ese niño Dios al que le tienen que dar la bienvenida es el Dios que ustedes son y sí, es como niño. Ustedes son los que tienen mucho tiempo viviendo y tienen no sé cuántos años e insisten en tenerlos e insisten en envejecer ¿o no?

Pero el niño Dios, el Dios en ustedes es un niño. Reconozcan esto o no podrán reconocerse. Dios es como un niño. No le interesan sus responsabilidades mundanas, sépanlo. Porque una vez que nazca su niño Dios se va a dar cuenta que dentro de ustedes hay algo a lo que no le importa ninguna de sus tareas ni responsabilidades ni deberes. Dios no tiene límite, es el más travieso de todos. Quiere hacerlo todo, probarlo todo, correr por todos lados, hacer todo. Porque un niño es eso, es este extraordinario entusiasmo por conocerlo todo.

Cuando ustedes logren hacer esto, cuando le den la bienvenida a ese niño, cuando dejen nacer a ese niño dentro de ustedes, observarán algo interesante: no es tan parecido a ustedes como creen y en algunas cosas no coincide con ustedes, con su personalidad. Tiene una fuerza que les espanta, una naturalidad que les supera, una espontaneidad que no quiere ser templada y educada según los estándares de su sociedad. Y no van a poder hacerlo aunque lo intenten, porque al niño Dios no lo para nadie.

Así que si van a recibir al niño Dios, piénsenlo dos veces porque su niño Dios es tremendo. Y es encantador. Es un pillo de siete suelas. Me encantaría que pensaran en la divinidad, por lo menos alguna vez, como en un pillo de siete suelas. Como en esa fuerza tremendamente creativa y divertida dentro de ustedes que quiere hacerlo todo y experimentarlo todo. Y se sorprenderán cuando les enternezca por las cosas más bobas, porque Dios reconoce que es un privilegio estar aquí y ahora encarnados. Porque es un privilegio amar a otro ser humano, porque es un privilegio ser tocado por otro ser humano, en el cuerpo o en el alma.

Porque este Dios reconoce lo extraordinariamente único que es vivir. Cosas sencillas, como  una cena de Navidad, por ejemplo. Cualquiera de estas celebraciones en donde se sientan y comparten comidas ricas. Si tan solo supieran eso, si tan solo supieran cuán único es estar vivo en la Tierra, no se preocuparían ni por su peso, ni por lo que comen, ni por ninguna de estas cosas.

Es él, su niño Dios, el que se va a sorprender tanto de ustedes que no van a poder contener las lágrimas, porque le conmueve todo lo que son. Déjense amar en todo lo que son. Son extraordinarios. Son extraordinarios.

Han tenido un camino difícil tantas y tantas vidas, ésta debe ser la vida de gozar. ¿Por qué no abren ese ciclo ahora?

Este es mi deseo de Navidad para todos ustedes.

Y sí lo eligen, entonces ASÍ ES.

Yo soy Yeshua.

¡Feliz Nacimiento, Feliz Navidad!